Época de cortejo

Ellos que venían de sobrevolar el río Níger alimentándose de langostas, que sobrevivieron esquivando a los halcones y que habían sido capaces de comunicarse tanto en vuelo como posados, continuaban balanceándose entre las ramas de las dudas y las certezas.

– “¿Qué te trae por aquí?” —indagó ella
– “Pensé que tal vez …”
– “Que tal vez qué, ¿volver?”
– “Sí”

– “¿Qué piensas?” —preguntó él
– “Nada”
– “¿Nada?”
– “Miento” —dijo ella. Te besaría.

Y tras los vaivenes de su largo viaje copularon y se reprodujeron animándonos a levantar la vista al cielo —logrando así detener el tiempo, aunque fieles a si mismos los relojes continuaran marcando la hora inexorablemente.

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8 comentarios sobre “Época de cortejo

  1. Siempre he creído que responder “nada” a la pregunta ¿que piensas? es una respuesta triste porque es imposible no pensar nada, incluso cuando nada se tiene que decir. Al menos los abejarucos lo resolvieron copulando.
    Un abrazo y buen domingo.

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  2. No he visto los abejarucos al natural, aunque les he visto en vídeos y fotos, son muy vistosos con esos alegres colores y parece que animados también, jajaja.
    Después de la camaradería del viaje se sintieron tímidos, ¡oh, el amor!
    Besos.

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    1. Sí, preciosos con esos colores de arcoiris … y animados también 😉
      ¡Me sacaste la sonrisa, Estrella! Y es que pese a la camaradería del viaje … pues eso, que las contradicciones están a la orden del día, todo menos encefalograma plano 🤗
      ¡Gracias siempre! Besos

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