Huellas

Le dijeron que alejándose del cemento entendería mejor la calidad del tiempo, pero a él le pesaba el cuerpo, le pesaba el alma, le pesaba el aire y una riada de pensamientos dispares le estaba dejando a la deriva. Su imagen se desvanecía.

Algo se fundió en su interior y el silencio se truncó cuando comenzó a escuchar las voces que un día impregnaran aquellos muros. En sus horas de sol, se decía, que quizás fuera el precio a pagar por su larga e intensa vida.

Lo que nadie podrá negarle es que sólo parecía entender la vida tendiendo la mano y que luchó hasta el final por seguir recordando a todos los que le dejaron sus huellas, traspasando sin dificultad su porosa madera.

P.D.: A mi padre fallecido en mayo de 2016

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