El agua y la roca

Echando una mirada atrás, el viento se detuvo súbitamente ante la sinfonía producida por el roce del agua en la roca que, evocando el canto de los pájaros, anunciaba la llegada de la primavera y dejaba ver su tiempo —ese tiempo que, en otro contexto, unos decían perder y otros ganar pero que nadie logró detener ni guardar.

—Tiempo complejo —exclamó apesadumbrado el viento— al recordar el pasado y el presente de las cuatro estaciones ahora difuminadas.

Haciéndose eco de su pesar, el agua y la roca le tendieron la mano invitándole a contemplar las ondulantes figuras del agua brotando libre y el baile de los pastores y las ninfas.

En su camino de vuelta se topó con el granizo y la nieve y con pueblos, ciudades y calles convertidos en torrentes, anegando la primavera —que parecía albergar pocas esperanzas de que fueran tan sólo fenómenos puntuales.

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9 comentarios sobre “El agua y la roca

  1. Bonito canto a la primavera, a ese resurgir de la vida, a esa naturaleza que nos mantiene y nos ayuda a vivir. No hay más deleite que oír el agua caer, sea la superficie sobre la que lo haga. El agua es vida. Un abrazo.

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