Felicidad sostenible

Con tu permiso reblogueo este interesante artículo comentado, resaltando uno de tus párrafos: «La felicidad es deseable, es maravillosa, pero es un tono más en un infinito abanico de colores, todos los cuales son necesarios para nosotros»
¡Gracias, Daniel! Ha sido un placer leerlo.

Daniel Henares

Y, a veces, como decía Dickinson, esa cosa con plumas se posa en nuestra alma.
Somos tocados por la mano de la comprensión y entendemos el valor de lo que nos rodea.

Es extraño cuando esos momentos, violando toda regla y expectativa, llegan hasta nosotros. Cuando la magia nos roza, por un momento que dura el aleteo de una mariposa, llegamos a sentir que la miseria y el infinito dolor que es la vida puede estar justificado. En esos extraños instantes podemos sentirnos tocados por todo y sentir que a todos llega nuestro amor. Ahí se rompe la propia realidad, las reglas de la vida, las que nosotros esperamos al menos. Las convenciones vuelan por los aires.
Sin embargo, la felicidad no solo no parece ser sostenible, sino que a menudo transmuta su amor en odio, miedo y, en definitiva, cambia bienestar por sufrimiento. Sea como sea, de forma local…

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